martes, 7 de agosto de 2012

Bible Fight!! (Juego)

Deberán pasar todo el modo "tournament" para llegar a esto...


Este es un juego que encontré hace dos días y pensé compartirlo aquí:


* Incluye sangre pero no es nada en comparación a las masacres de la auténtica biblia

sábado, 4 de agosto de 2012

34 millones! (holocaustos divinos)

34 millones es la cifra estimada de las personas que perdieron su vida a manos del caprichoso y sanguinario dios judeocristiano. Podrían ser más, podrían ser menos.

Entre esas muertes las más conocidas son las del diluvio universal, por el cual dios se propuso eliminar el mal en el mundo y comenzar de nuevo (y no se le pasó por la cabeza que ese mundo nuevo estaría conformado por pecadores potenciales y que de hecho fue igual de pecador que el que hubo antes del diluvio). También están las muertes de Sodoma y Gomorra, ciudades a las que dios destruyó en su afán de erradicar la homosexualidad o, mejor dicho, a los mismos homosexuales (tarea que quedó inconclusa y parece haber sido encomendada a la iglesia). No solo al gran número de homosexuales y a los niños y animales que ahí vivían, pero también a la esposa de Lot por mirar hacia atrás. Y muchos otros asesinatos y grandes masacres que podrán encontrar en la biblia o en esta lista.

Se presume que Hitler haya matado 6 millones de judíos (que según distintas fuentes es una cifra manipulada y exagerada). Hitler tiene fama del peor dictador de la historia o el que más personas asesinó, pero estaríamos siendo injustos con Yahve pues es él quien merece de lejos el premio al Asesino Más Grande de la Historia (si es que podemos considerarlo un personaje histórico). 


miércoles, 25 de julio de 2012

El Individualismo


Gran parte del mal nace de buenas intenciones. Lo que ofende no es que la gente sea torpe, pues todos cometemos errores, sino que, a pesar del rotundo fracaso, se luche tan apasionadamente contra la alternativa: el individualismo.

Individualismo es una de las palabras feas de la sociedad. El individualista es un ser malvado, egoísta, mezquino, cobarde y algún otro adjetivo despectivo que se encuentre a la mano. Eso dicen. Pero en realidad el individualismo no es más que una postura diferente ante esta problemática.

El individualismo es una postura que exalta la individualidad de la persona y por eso tiene como máximo valor el respeto hacia esa individualidad. En concreto, un individualista no se meterá en la vida de otro (ni con buenas ni con malas intenciones) más allá de lo que sienta por esa otra persona. No significa que no pueda ayudar a otro. La actitud que corresponde al individualista es escuchar que es lo que el otro quiere y, si así lo desea, ayudarlo con eso que pide y de la forma en que desea ser ayudado.

Otro problema surge al momento de definir ayuda. Sabemos que para muchos creyentes ayudar es meter a Cristo por la nariz y las orejas para “llenarte de su espíritu salvador”. He aquí la definición que más me gusta de ayudar:

“Ayudar no es llevar a las personas hacia donde tú piensas que deben ir, es dejarlas avanzar hacia donde ellas han decidido llegar.”

Pero no todas las personas coinciden en esta idea y dicen que la ayuda debe ser hacia un bien objetivo (lo cual es una postura respetable), pero en la práctica termina con la misma escena de que te embutan a Cristo (arguyendo que es Cristo ese bien objetivo al que se debe guiar a las personas) y esto es lo que sucede día a día en nuestro mundo dominado por el colectivismo. Seguidores de Cristo, y del colectivismo, con la obligación moral de estar ahí como un dedo por tu conversión, con esa misma mentalidad que evangelizaron América Latina, quienes se creen heroes por su insistencia y realmente no son más que invasores de los terrenos del yo, profanadores de la individualidad.

domingo, 22 de julio de 2012

Caín, el sedicioso

Caín está destinado a errar sin rumbo hasta el fin de los tiempos, pero en ese viaje encontrará distintos escenarios, pertencientes a distintas épocas... El sacrificio de Isaac, la destrucción de Sodoma y Gomorra, la torre de Babel, el diluvio, Job y las incontables guerras de los judios con otros pueblos. Todo esto narrado bajo la mirada crítica de Caín quien cuestiona los tantos excesos del déspota, sangriento, arrogante e incluso inepto que se hace llamar dios a lo largo de la historia del Antiguo Testamento.

¿No fue acaso cruel e injusto el castigo de Sodoma y Gomorra? ¿Y que hay de los niños? ¿Ellos también cometían actos impuros? 
¿Qué sentido tuvo el Diluvio si luego la humanidad volvió a ser tan mala como lo fue antes de él? ¿No pensó dios en esto?
¿Cómo es que dios mandase a matar a casi todo su pueblo poco después de establecer el "No matarás"? ¿Y así se considera el Dios del Amor de infinita misericordia?
¿Por qué este dios bueno incitaría a la guerra y exigía grandes holocaustos para glorificar su nombre (que incluían mujeres y animales)?


Estos y muchos otros cuestionamientos plantea Saramago a través de su última y más brillante obra acompañada de un humor fino y un espíritu crítico que volcara sobre alguien que no aguanta críticas: el dios judeocristiano.

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